"La penicilina se descubrió por casualidad, el Napalm no."
Jaume Perich
-¡¡VIVA LA PATRIA CARAJO!! ¡¡GLORIA O MUERTE MUCHACHOS!!- Mi grito enfervorizado, cargado de adrenalina, bronca y pasión, buscaba desesperadamente alentar a los muchachos que montaban sobre sus cabezas orgullosamente aquellos antiguos cascos M-1, vestían ropas de denim gastado y sucio y respondían fielmente a mis órdenes. -¡¡VAMOS MIS SOLDADOS DE HIERRO!! ¡¡DEFENDAMOS A LA REPÚBLICA MIERDA!!-
En el frente combatimos encarnizadamente el fuego inglés, mientras una y otra vez nos vemos obligados a retroceder, fallando en nuestro intento desesperado de mantener nuestras posiciones y retener la soberanía sobre el Puerto. El fragor de la batalla se hace cada vez más envolvente, cada vez más intenso y el enemigo nos está haciendo trizas, de a poco, como si los disfrutara, como si gozara de ese placer morboso. Pero necesitamos mantener la posición sobre el puente, sino, todo nuestro esfuerzo será en vano... Por el momento podemos oponerle una dura, tenaz y sangrienta resistencia… ¿Por cuánto tiempo más?
- TENEMOS QUE REPLEGARNOS YA, YA, YA- le aúllo a mi Subteniente. Entonces oigo un nuevo zumbido cerca de mi cabeza; una bala me susurra al oído el llamado de la muerte. Pero ésta vez no fue gratis. La quemazón se empezó a extender por todo mi hombro izquierdo. Llevé mi mano derecha a la zona de la quemazón. Lo toqué y luego miré mi mano, teñida de rojo. Estaba herido, pero no era grave, aún podía mover el brazo.
Explosión. Otra más. Todo se llenó de arena cuando las esquirlas desgarraron los bolsones que nos servían de contención. Los morteros no nos dejan salir de los pozos de zorro. Un poco más a la derecha, nuestra MAG no para de vomitar fuego mientras arroja rondas y rondas de proyectiles 7.62 contra las líneas enemigas, una y otra vez, certera y mortalmente. Miré la caja de municiones. Quedaban apenas 2. “Mierda” pensé… a este ritmo, en 20 minutos nos van a destrozar. -¿¿Y EL APOYO AÉREO??- reclamo, desesperado al operador de radio. –MENOS DIEZ MINUTOS Y CONTANDO- fue la respuesta.
El polvo de las explosiones no me deja ver con claridad y el calor del FAP con el que azoto las filas enemigas me hace sudar. -FUERZA SOLDADOS ¡PATRIA O MUERTE!- vociferé firme y virilmente. Disparo una nueva ráfaga que alcanza a un soldado británico a lo lejos. Cae muerto en el instante. De reojo, miro a mi izquierda. Agachado, cubierto por un camión volcado, distingo a mi viejo. Hace un gesto. ¿Es a mí? Si, es a mí. Levanta su brazo con la palma abierta y lo mueve repetidas veces de adelanta hacia atrás. Cierra el puño y sin bajar el brazo lo mueve de arriba hacia abajo. Vení rápido.
-CABO, TOME MI POSICIÓN INMEDIATAMENTE- El cabo primero Dominguez, que responde con vehemencia al fuego enemigo acata inmediatamente a la llamada -LO CUBRO SEÑOR- dijo y sin más, tomó el FAP y continuó con la odisea. El objetivo: No retroceder, no ceder ni un metros más de lo que hemos avanzado. Esa es nuestra premisa fundamental, el pilar de nuestro orgullo, aún cuando el cálculo dice que nos deben superar en 15 a 1. Pero son demasiados y creo que no vamos a resistir un ataque frontal. Dónde mierda está el apoyo aéreo…
Tomé mi FAL y comencé a correr de forma desesperada, semi agachado, a campo través, directo hacia donde se cubría mi padre. Sentía el polvo que levantaban los impactos de bala contra el suelo y los zumbidos de los proyectiles que buscaban enterrarse en mi cráneo. En el brazo izquierdo comenzaba a sentir un hormigueo... Creo que la herida es mas grave de lo que pensé.
Trastabillando, me puse a cubierto en un cráter del concreto e intenté retomar el aliento. Faltaban unos pocos metros… BROOMM! Una nueva explosión. Pero ésta vez fue exactamente donde me encontraba segundos atrás, donde se encontraban mis soldados…
Trastabillando, me puse a cubierto en un cráter del concreto e intenté retomar el aliento. Faltaban unos pocos metros… BROOMM! Una nueva explosión. Pero ésta vez fue exactamente donde me encontraba segundos atrás, donde se encontraban mis soldados…
-¡¡DIOS MIO!! ¡¡HIJOS DE PUTA!!- Mi mente queda en blanco, el mismo blanco de la nube de polvo que lo cubre todo, todo lo que era y que ahora… ahora es nada... pero ahora nada me importa más que esos chicos, esos chicos que necesitan auxilio ahora –¡¡¡NECESITAMOS AUXILIO AHORA!!!- Ahora, en éste instante. Aunque ya no haya nada que hacer. Aunque sepa que estan todos muertos. Todos.
Rogando por el milagro, comenzé a correr de nuevo hacia donde estaban como alma que lleva el Diablo al más oscuro de los Infiernos… aunque sospecho que el Diablo se encargó de traernos el Infierno a la Tierra. Cuesta imaginarse ahora algo peor.
Sin embargo, la realidad supera a la imaginación, y cuando todo parece que no puede empeorar, cuando parece que no hay nada que perder, cuando ya no hay nada que cambiar... es cuando mi padre grita desgarradamente, cuando volteo y distingo el casco del Capitán García que vuelta por los aires al tiempo que el rostro de su portador se tuerce en una mueca horrorosa, cuando su torso estalla, alcanzado por un proyectil de un 30mm, provocando que todo a su alrededor bañe de sangre, dejando solo retazos de un cuerpo que se desploma sobre la banquina de la Ruta Nacional Nº1 y un hijo atónito, que observa como impunemente el pequeño helicóptero Scout que emitió el disparo huye en búsqueda de la un nuevo blanco.
Sin embargo, la realidad supera a la imaginación, y cuando todo parece que no puede empeorar, cuando parece que no hay nada que perder, cuando ya no hay nada que cambiar... es cuando mi padre grita desgarradamente, cuando volteo y distingo el casco del Capitán García que vuelta por los aires al tiempo que el rostro de su portador se tuerce en una mueca horrorosa, cuando su torso estalla, alcanzado por un proyectil de un 30mm, provocando que todo a su alrededor bañe de sangre, dejando solo retazos de un cuerpo que se desploma sobre la banquina de la Ruta Nacional Nº1 y un hijo atónito, que observa como impunemente el pequeño helicóptero Scout que emitió el disparo huye en búsqueda de la un nuevo blanco.
-¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!- mi corazón se desangró en ese alarido desmedido, lleno de incredulidad y estupefacción, mientras me lanzaba a la carrera hacia el cuerpo destrozado de mi padre.
La sangre brotaba de su boca, el estómago ya casi no existía y las convulsiones atroces hacían de su agonía una última tortura, tal vez la peor. Caí de rodillas a su lado, me quité el FAL del hombro y lo arrojé a un costado. Observé a mi agonizante progenitor que me miraba y balbuceaba. Distinguí algo de lo que me decía:
–…te amo hijo. Defendenos…-
Entonces, con último estremecimiento que se extendió por todo su desgarrado cuerpo, expiró.
Miré al oficial más cercano y levanté mi mano, con el puño cerrado y el índice extendido, haciendo círculos en el aire. Retirada inmediata al próximo Punto de Contención. Estábamos perdidos.
Y se sucede el milagro: el suelo comienza a temblar, los tiros cesan y el inconfundible sonido de las turbohélices de los IA-58 Pucará suena sobre el campo de batalla como una fanfarria triunfal, acompañada por los atronadores estallidos de la carga explosiva que lanzan uno a uno sobre el enemigo, diezmándolo… replegándolo… destrozándolo... Los alaridos desesperados y el olor a carne quemada, fruto de la combustión del Napalm, se combinaban para brindabar un terrorífico espectáculo de muerte. Pero es tal lo que se merecen.
Esto es la guerra. Y recién comienza. Santa Fe no va a caer, así como tampoco la Nación Argentina. Te lo juro papá. Te lo juro.
Esto es la guerra. Y recién comienza. Santa Fe no va a caer, así como tampoco la Nación Argentina. Te lo juro papá. Te lo juro.
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