NOTA

Es muy importante tener en cuenta que para poder entender de manera correlativa los hechos puede ser necesario respetar el orden de salida de las notas desde la mas vieja a la mas nueva. De ésta manera, se podrá armar la historia de manera mas coherente. Sin embargo, ésta es una humilde recomendación del redactor que queda sujeta a la aceptación del lector.

Enjoy!

16.11.10

Capítulo 17

"Sólo temblor y palpitación fue su respuesta a la afirmación de que tal vez poseía pero no era."
Franz Kafka


Giró el picaporte de su casa, empujó la puerta e ingresó a su hogar. Prendió la luz del living, mientras se quitaba la ropa mojada y secaba sus pies. Su pequeña perra festejaba animadamente su retorno. La ansiedad por leer la carta le carcomía las entrañas, pero mantuvo la compostura.
Luego de cambiarse y saludar a su mascota, decidió finalmente saciar su curiosidad. Abrió la carta.

“Estimado Samuel:
            Se que ha pasado mucho tiempo, pero imaginarás que las circunstancias no hacían viable un contacto contigo antes. Recientemente he vuelto al país de mi exilio obligado en España y quería compartir contigo los resultados de la investigación que emprendí luego de que la curiosidad me embriagara, consecuencia de los datos que tú me brindaste acerca de tu pueblo natal y aquel poco común campo de entrenamiento que me nombraste.
            Sin embargo, creo que me estoy adelantando a los hechos. Comenzaré mi relato desde el último día que compartimos en Santa Fe. De seguro mi ausencia no pasó inadvertida para ti y el grupo de mecánicos, pero, conociendo lo astuto que eres, debe haber sido llamativo para ti que mis superiores no tardaron en encontrar un reemplazo, sin siquiera inmutarse por mi ausencia. La razón fue consecuencia de que esa noche, cuando tú te fuiste, comencé mi investigación de manera más incisiva, y, al igual que tú, violé el Estado de Sitio en pos de mis averiguaciones.
            Tenía unos conocidos entre los más altos oficiales del ejército que podrían brindarme respuestas interesantes a preguntas interesantes. Y gracias a tu información, las tenía. Pude ubicarlos rápidamente, pero fui víctima de mi propia emoción y ansiedad, hablé por demás y terminaron por mostrarse muy interesados en conocer la fuente de mis datos. Recuerdo que terminaron por usar métodos muy poco ortodoxos para tratar de obtener esa información, aunque me mantuve fiel a mis principios y no te delaté a ti ni a ninguno de mis informantes. Finalmente, decidieron que mis servicios dentro del ejército ya no eran requeridos y me pasaron a retiro esa misma madrugada. Por lo tanto, mientras amanecía sobre la ruta, yo regresaba a mi Córdoba natal a reencontrarme con mi hijo. Pero la historia no acaba aquí, estimado Samuel.
            Las vueltas del destino acabaron por llevar a mis oídos la noticia de que Guillermo Roa había pasado a convertirse en enemigo del Estado Argentino, acusado de sedición, apenas unas horas después de que mi magullado cuerpo arribara al lugar que solía llamar “hogar”. Fue entonces cuando, apelando a todo mi ingenio, me puse en contacto con una de las pocas personas en las que descansa la plenitud de mi confianza y que además, era capaz que de embarcarme de encubierto en el primer avión internacional que despegara de Pajas Blancas.
            Así fue, compañero, que con todo el dolor del alma tuve que abandonar mi Patria en unos de los momentos más crueles de su historia, sin poder hacer nada por ayudarla. Ellos me acusaban de sedicioso por mis investigaciones en búsqueda de la verdad y yo me comportaba como un traidor cobarde… Esa decisión que tomé me atormentó durante muchos meses de mi exilio, hasta que pude ponerme en contacto con algunos compatriotas que habían pasado por similares circunstancias. Decidí entonces comenzar mi proyecto mas ambicioso. “La verdad debía salir a la luz” fue la premisa principal en la que basé todo mi trabajo durante el exilio en Madrid. Y los resultados fueron mi mejor creación hasta ahora.
            El borrador del libro que va a dar a conocer al mundo la verdad está en la redacción de la única editorial que tuvo el coraje de aceptar publicar el trabajo de mis años de investigaciones. Y aquí es donde sale a la luz el motivo de ésta carta, estimado amigo (y disculpa mi atrevimiento cuando he de llamarte “amigo”, pero eres lo más parecido a un amigo que me ha de quedar vivo en Argentina).
Me gustaría que el prólogo sea escrito por ti. Sería muy importante para mí incluir en mi ensayo el relato de alguien que padeció del sufrimiento de vivir todo el conflicto y además sería mi humilde agradecimiento a ti, mi gran inspirador. Se que tal vez sea necesario que lo pienses, pero me gustaría discutirlo contigo lo antes posible. Tal vez cometa un error al decírtelo, pero hay mucha gente bastante molesta con la información que he descubierto y he recibido ciertas amenazas que me dejan un gusto bastante amargo en la boca.
Me estoy hospedando en una casa rentada en Capital Federal, tal vez puedas honrarme con tu visita o podamos reunirnos en un bar de Villa Urquiza. Mi dirección está incluida con la carta.”

Dobló nuevamente la carta con una mezcla de tristeza y frustración. Lejos de encontrar respuestas, encontró cientos de interrogantes. Era hora de volver sobre los pasos de su padre.

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