[…] Más allá de los planteos que se puedan desarrollar (sobre los motivos de la invasión a Malvinas), quedaba muy claro que el desgaste y la corrupción dentro del propio régimen castrense se hacía notar, con claros lazos de camaradería que primaban sobre la jerarquía propia del régimen militar. Un claro hecho de estos sucesos es la designación de Astiz al mando del grupo de infantería de marina que desembarcó en las Georgias llamado "Los Lagartos”. Fueron Astiz y Otero (comandante de transporte navales entre 1981 y 1982) quienes aceleraron las acciones militares de su campaña al sur de Teatro de Operaciones bajo la total autorización de Anaya y del Servicio de Inteligencia Naval, desoyendo las recomendaciones del Vicealmirante Lombardo, el jefe del Operativo Rosario, que, más cauto y previsor que sus colegas en armas, pretendía llevar a cabo la operación unos meses después (simbólicamente, Lombardo pretendía llevar a cabo la operación el 9 de Julio de 1982), dejando en evidencia que, a pesar de que Otero se encontraba por debajo en jerarquía militar que Lombardo (Otero era 10, Lombardo era 3 y Anaya era 1 en la estructura jerárquica de la Armada), la “camaradería de la ilegalidad” entre Anaya, Otero y Astiz (quienes habían sido compañeros en la ESMA y habían establecido lazos de sangre durante la "Guerra Sucia"), aún en detrimento de la autoridad jerárquica, fue determinante para sellar la suerte de la invasión en Malvinas[...].
[...]Lombardo, conciente de que las acciones sobre las Georgias podrían perjudicar sus planes sobre Malvinas, envió un comuncado a Anaya:
"Paremos el operativo Georgias. Puede arruinar toda la planificación de Malvinas"
Anaya contesó personalmente "No se preocupe, Georgias ha sido anulada". Nada mas falso. [...]
[...]También cabe destacar que Astiz era sospechado por llevar a cabo torturas y desapariciones por parte de las organizaciones de Derechos Humanos (las desapariciones de las monjas francesas y de Dagmar Hagelin), y que su designación en el operativo en las Georgias también pudo ser un intento por desplazarlo fuera de la mira de éstas acusaciones. […]
[...]Luego de los hechos acontecidos sobre la Ciudad de Buenos Aires en Junio de 1982, el desorden jerárquico castrense acabó dejando al país sin ningún tipo de orden, sentido jerárquico ni estructural gobernante. La disolución de la Junta Militar abandonó al Estado Argentino a su suerte; una suerte de total anarquía, donde un país entero sin cabeza embebido en un conflicto armado sin precedentes para la región quedaba al borde de la devastación absoluta. […]
[…] El bombardeo sobrela Cuidad de Buenos Aires no puede compararse con casi ningún hecho histórico previo, tanto sea por la imprevisión con la que se generó, como por la severidad y la violencia con la que se lo desarrolló. […] El pueblo salió a las calles a defender su Libertad tal como hicieron a principios de 1800. Y es por ello que el heroísmo mostrado por la sociedad argentina provocó sorpresa, admiración y elogio de parte de la comunidad internacional en aquel momento de incertidumbre, siendo vista como una visión moderna del pasaje bíblico entre David y Goliat. Pero también esa reacción fue caldo de cultivo de una realidad más atemorizante, cruel y devastadora, que llegaría al punto de dejar al país al borde de la muerte, cuando, finalmente, el Caudillismo establecido por las Fuerzas Armadas vea que, con la destrucción de las instituciones y un "orden social" claramente definido, se había provocado el surgimiento de varias decenas de cabezas mas. Y será entonces cuando comprendan lo mismo que entendió la OTAN en 1988: Que, tal como si de una Hidra de Lerna se tratase, cortar una cabeza significaba el surgimiento de dos más.[...]
[...]Lombardo, conciente de que las acciones sobre las Georgias podrían perjudicar sus planes sobre Malvinas, envió un comuncado a Anaya:
"Paremos el operativo Georgias. Puede arruinar toda la planificación de Malvinas"
Anaya contesó personalmente "No se preocupe, Georgias ha sido anulada". Nada mas falso. [...]
[...]También cabe destacar que Astiz era sospechado por llevar a cabo torturas y desapariciones por parte de las organizaciones de Derechos Humanos (las desapariciones de las monjas francesas y de Dagmar Hagelin), y que su designación en el operativo en las Georgias también pudo ser un intento por desplazarlo fuera de la mira de éstas acusaciones. […]
[...]Luego de los hechos acontecidos sobre la Ciudad de Buenos Aires en Junio de 1982, el desorden jerárquico castrense acabó dejando al país sin ningún tipo de orden, sentido jerárquico ni estructural gobernante. La disolución de la Junta Militar abandonó al Estado Argentino a su suerte; una suerte de total anarquía, donde un país entero sin cabeza embebido en un conflicto armado sin precedentes para la región quedaba al borde de la devastación absoluta. […]
[…] El bombardeo sobre
Guillermo Roa, “Génesis de La Gran Guerra del Sur” (fragmentos)
Editorial Nuevo Planeta, 1992.
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